Dir: Fernando Franco | Int: Alberto San Juan, Pedro Casablanc, Miguel Rellán, María Galiana | España, 2026 | 118 min.
****
por Juan
Lo atrevido de esta cinta de Fernando Franco (director de La Herida, 2013) es que está contada desde el punto de vista del pederasta. Pero no es la disección de un monstruo devora-niños. Es mucho más interesante y novedosa que todo eso. Es la historia de un hombre arrepentido y no valiente, sin grandes pretensiones vitales, pero que está intentando abandonar denodadamente el sacerdocio, por motivos que no voy a revelar. Pero su pasado le persigue y tendrá que afrontar la peor de sus pesadillas.
Alberto San Juan se mete con maestría en el cuerpo y alma de Manuel, en uno de sus mejores papeles: un cura de pueblo con un pasado turbio, que ahora le pega en la cara y le levanta la sotana. San Juan consigue que empaticemos con el ser humano que hay detrás de sus actos. Un tratamiento que a algunos les ha parecido inmoral, incluyendo reputados críticos. ¿Al final es tratado como un héroe o como un mártir? Discutible... Pero esta perspectiva me parece mucho menos obvia y más reveladora.
La película habla de cobardía y valentía, de culpa y perdón, de vergüenza y orgullo, de víctimas y verdugos. Y al final no es tan nítida la frontera que separa el bien y el mal, ni se sabe popularmente quién está en qué lado de la misma. Este film precisamente arroja su "Luz" sobre la oscura vida de los colegios religiosos, de la Iglesia y sus cargos intermedios, pero también de los fieles aparentemente santos y piadosos, que rezan por el día y pecan/matan por la noche. Potentísima y mega INPERDIBLE.

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