Dir: Alejandro González IñárrituInt: Michael Keaton, Emma Stone, Edward Norton, Zach Galifianakis, Naomi Watts, Andrea Riseborough, Amy Ryan | EEUU 2014 | 130 min.
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Iñárritu debe conocer muy bien el alma de los actores, esos seres atormentados por los índices de popularidad y ególatras hasta un extremo malsano. El director mexicano consigue que los suyos en esta película creen unos personajes tan aborrecibles como fascinantes.
Precisamente, Birdman habla de la necesidad de reconocimiento, encarnada por un actor, Riggan Thomson (Michael Keaton), famoso, madurito, esquizo y/o telequinético, que oye voces en su cabeza (una sofisticada y perversa conciencia), y al que Iñárritu y sus guionistas ponen en serios apuros, sometiéndolo a las más duras pruebas. Riggan Thompson quiere ser recordado, pero no por la imagen del superhéroe al que dio vida en los 90's, el Hombre Pájaro que le supuso la fama. Riggan quiere dejar un legado al mundo que realmente merezca la pena, y no sólo aparecer en una pregunta del Trivial. Para cambiar esta imagen que lleva como si fuese un estigma, Riggan decide embarcarse en la adaptación teatral de un relato de Raymond Carver.
Iñárritu trabaja en la frontera entre las bambalinas y el escenario, donde sucede la mayor parte de la acción. Esta frontera parece el territorio ideal para discurrir entre fantasía y realidad, entre aspiraciones legítimas y egos hambrientos de alabanzas, donde los actores se duelan en diálogos cargados de pólvora. Pero Birdman es también una sátira de nuestra era mediática, donde las opiniones y las críticas (de una poderosa periodista o de miles de followers), pueden destruir una obra o a un actor, o elevarla al trono del tremendic topic. La cuestión es "hacer algo que sea memorable", aunque ese "algo" pueda distar mucho de lo que se considera "arte".
Y aquí no acaban los méritos de Birdman. Podríamos hablar largo y tendido de la elaborada puesta en escena, verdaderas coreografías montadas en plano-secuencia; de la intrépida partitura de batería de jazz, sembrada de matices e intensidades; de la cámara prodigiosa que te transmite el aliento de la ciudad de Nueva York; o del casting, con un inmenso Michael Keaton. Sin ningún reparo, podríamos hablar de la más inspirada película de Iñárritu y, probablemente, de su obra maestra inesperada. INPERDIBLE.
J.
Crítica de la película BIRDMAN (o la inesperada virtud de la ignorancia)
ene 13, 2015
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